Concurso de Acreedores

¿QUÉ ES UN CONCURSO DE ACREEDORES PARA EMPRESAS?

Se trata de un proceso judicial que se inicia cuando una empresa no puede cumplir con sus obligaciones económicas o prevé que no podrá hacerlo en el futuro.

Concurso de Acreedores

Elimina tus deudas sin poner en riesgo tu empresa

Solicitar el concurso de acreedores permite a la empresa seguir operando, ya que detiene las deudas y suspende temporalmente los pagos.

TIPOS DE CONCURSOS

CONCURSO VOLUNTARIO

Se inicia cuando el propio deudor solicita el procedimiento, buscando gestionar sus deudas y alcanzar un acuerdo con los acreedores.

CONCURSO NECESARIO

Se presenta cuando uno o varios acreedores inician la solicitud con el objetivo de obtener una propuesta de convenio que permita resolver la situación financiera del deudor.

Concurso de Acreedores

¿QUÉ VENTAJAS OFRECE EL CONCURSO DE ACREEDORES A LAS EMPRESAS?

Ventajas

PRECONCURSO

Esta modalidad ofrece a la empresa un plazo de 3 meses para poder negociar con los acreedores acuerdos para que ésta pueda continuar.

Si en dicho período no se llegase a alcanzar ningún acuerdo, dispondrá de otro mes adicional para poder presentar declaración de concurso.

Durante este periodo la empresa puede seguir operando con normalidad.

¿CUÁNDO DEBO SOLICITAR EL CONCURSO?

La Ley Concursal prevé un plazo de 2 meses para solicitar la declaración de concurso una vez la empresa conozca su situación de insolvencia actual. También puede realizarse la solicitud previendo que la empresa se pueda encontrar en situación de insolvencia a tres meses vista.

CONSECUENCIAS DE NO SOLICITAR EL CONCURSO VOLUNTARIO

¿Quién puede entrar en concurso de acreedores?

Cualquier deudor, ya sea persona física (individuo) o persona jurídica (empresa o entidad), puede ser declarado en concurso de acreedores. Para ello, debe ser insolvente, es decir, no tener la capacidad de pagar sus deudas a tiempo. Además, debe tener más de un acreedor, lo que significa que varias personas o entidades tienen derecho a reclamarle pagos.

¿Quién puede pedir el concurso?

El concurso de acreedores puede ser solicitado tanto por el propio deudor como por sus acreedores. Si el deudor anticipa que no podrá cumplir con sus obligaciones financieras de manera regular, puede presentar la solicitud. Por otro lado, si son los acreedores quienes observan que el deudor no está cumpliendo, también pueden presentar la solicitud. Sin embargo, el concurso no puede ser solicitado para aquellos deudores que, aunque tengan deudas, cuenten con suficiente liquidez para afrontarlas a corto plazo.

¿Cuándo se puede solicitar un concurso de acreedores?

El concurso de acreedores puede solicitarse cuando el deudor se encuentra en una situación de insolvencia actual o inminente. La insolvencia actual implica que ya no puede hacer frente a sus deudas en las fechas previstas. En el caso de insolvencia inminente, el deudor prevé que, en un futuro cercano, no podrá cumplir con sus obligaciones. Este momento es crucial para solicitar el concurso y evitar que la situación empeore. Por ejemplo, si una empresa observa que no podrá pagar nóminas o facturas, puede adelantarse a la solicitud de concurso para intentar una reestructuración antes de entrar en una insolvencia mayor.

¿Cómo se declara el concurso de acreedores?

El concurso de acreedores es declarado por un juez mercantil tras revisar la solicitud y comprobar la situación de insolvencia. El juez examina si el deudor no puede cumplir con sus obligaciones financieras y, en función de eso, decide si se acepta o no la solicitud de concurso. Una vez aceptada, se nombra a un administrador concursal que gestionará el proceso y supervisará las acciones del deudor.

¿Qué pasa cuando se declara un concurso?

Cuando se declara el concurso de acreedores, se activan varios efectos sobre el deudor, que afectan tanto a su patrimonio como a sus relaciones con los acreedores. El primero de estos efectos es la paralización de todas las demandas y ejecuciones contra el deudor. Esto significa que los acreedores no pueden seguir reclamando sus deudas por vías judiciales mientras dure el proceso concursal.

El juez mercantil nombra a uno o varios administradores concursales que se encargarán de gestionar los bienes y derechos del deudor, y de determinar qué parte del patrimonio puede destinarse a saldar las deudas. A partir de la declaración de concurso, el deudor pierde el control sobre su patrimonio, quedando bajo la supervisión de los administradores concursales.

En el caso de las empresas, se establece un plan de viabilidad que busca, en primera instancia, la recuperación de la actividad empresarial a través de acuerdos de reestructuración. Si la recuperación no es posible, se procede a la liquidación de los activos para pagar a los acreedores en la medida de lo posible. Para las personas físicas, en algunas circunstancias, puede aplicarse la Ley de Segunda Oportunidad, que permite cancelar parte de las deudas bajo ciertas condiciones, facilitando que el deudor pueda empezar de nuevo sin el lastre de las deudas impagables.

El concurso también tiene efectos sobre los trabajadores de la empresa en concurso, ya que se revisan los contratos laborales y pueden darse despidos o suspensiones de empleo para ajustarse a la situación económica de la empresa. En cualquier caso, los salarios adeudados hasta un límite son cubiertos por el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA).

Otro efecto relevante es sobre los contratos vigentes. Los contratos firmados por el deudor antes de la declaración del concurso pueden ser revisados, modificados o incluso rescindidos si los administradores concursales consideran que no benefician al proceso. Los contratos que sean perjudiciales para los acreedores, como arrendamientos o acuerdos financieros onerosos, pueden ser anulados.

En cuanto a los bienes y propiedades del deudor, estos forman parte de la masa activa, que es el conjunto de bienes y derechos que serán utilizados para pagar a los acreedores. La venta de estos bienes se realiza bajo la supervisión del juez y los administradores concursales, siempre buscando la mejor opción para satisfacer a los acreedores.

¿Quién administra el concurso?

El juez del concurso es la figura principal que dirige el proceso, pero la administración de los bienes y derechos del deudor recae en los administradores concursales. Estos profesionales son designados por el juez y pueden ser abogados, economistas o auditores expertos en la gestión de insolvencias. Su tarea es analizar la situación económica del deudor, gestionar su patrimonio y elaborar informes que orienten al juez sobre los pasos a seguir en el proceso concursal.

El proceso del concurso de acreedores se desarrolla en varias etapas clave:

  1. Solicitud y declaración del concurso: El deudor o los acreedores presentan la solicitud al juez, quien determina si procede declarar el concurso.
  2. Administración concursal: Se designan los administradores concursales que gestionarán el patrimonio del deudor.
  3. Fase común: Se evalúan los bienes del deudor y se establece un inventario.
  4. Fase de convenio o liquidación: Se intenta llegar a un acuerdo con los acreedores para la reestructuración de las deudas. Si no es posible, se procede a la liquidación de los activos.
  5. Conclusión del concurso: El proceso finaliza con el cumplimiento del convenio o la liquidación completa de los bienes.

Si decides seguir con la empresa puedes:

¿Cuál es el objetivo del concurso de acreedores?

El objetivo del concurso de acreedores es salvaguardar los derechos tanto de los acreedores como de los administradores de empresas en crisis.

En Atalanta y Abogadas, nuestro propósito es que tu empresa salga del concurso con un plan de viabilidad que permita su continuidad o, en su defecto, cerrarla de manera que minimice el impacto negativo en todas las personas involucradas y en los acreedores.

Nos encargamos de proteger el patrimonio del deudor a través del procedimiento concursal, garantizando que se maneje de manera justa y eficiente.

Si decides cerrar la empresa el concurso te permite:

  • Liquidar los activos de manera ordenada para pagar a los acreedores: Durante la fase de liquidación, se gestionan los bienes de la empresa para cumplir con las obligaciones financieras de forma estructurada.
  • Evitar la declaración de culpabilidad del concurso: En la fase de calificación, se protege a los administradores de ser considerados culpables, evitando así que deban responder con su patrimonio personal por las deudas de la empresa.
  • Vender la unidad productiva sin que el comprador asuma las deudas: El proceso permite la venta de la unidad productiva sin que el nuevo propietario herede las deudas de la empresa, excepto aquellas relacionadas con obligaciones laborales y de Seguridad Social.

El concurso de acreedores, un paliativo de la crisis del coronavirus para las empresas

La suspensión de actividades empresariales, a raíz del estado de alarma impuesto por el gobierno debido al coronavirus, ha provocado que muchas empresas a nivel global enfrenten serias dificultades para superar la falta de ingresos.

Legislación española

No obstante, la legislación española permite la suspensión provisional de pagos a los acreedores e incluso la cancelación de las deudas que no se pueden cumplir debido a un evento de fuerza mayor, como la pandemia del COVID-19.

Recomendamos intentar llegar a un acuerdo negociado con los acreedores a través de un concurso de acreedores voluntario. Sin embargo, si esto no es factible, el concurso de acreedores puede ser la mejor solución para superar la crisis empresarial.

PROCESO

Nuestro método de trabajo

1.

estudio
previo

  • Evaluamos la situación actual.
  • Determinamos la mejor alternativa.
  • Revisamos la responsabilidad de la administración
 
2.

preparación
demanda

  • Recopilamos toda la información requerida para el procedimiento.
3.

plan de
viabilidad

  • Garantizamos la continuidad si es viable.
  • Negociamos acuerdos con los acreedores.
  • Preparamos el concurso para minimizar daños si no hay viabilidad.
4.

seguimiento
del concurso

Acompañamos a nuestros clientes durante todo el proceso y les brindamos apoyo continuo a través de nuestras abogadas.

NUESTRAS SEDES:
TARRAGONA Y BARCELONA

OFRECEMOS SERVICIOS EN:
Tarragona, Sabadell, L’Hospitalet de Llobregat, Terrassa, Álava, Albacete, Alicante, Almería, Asturias, Ávila, Badajoz, Baleares, Barcelona, Burgos, Cáceres, Cádiz, Cantabria, Castellón, Ciudad Real, Córdoba, Cuenca, Girona, Granada, Guadalajara, Guipúzcoa, Huelva, Huesca, Jaén, La Coruña, La Rioja, Las Palmas, León, Lérida, Lugo, Madrid, Málaga, Murcia, Navarra, Orense, Palencia, Pontevedra, Salamanca, Segovia, Sevilla, Soria, Santa Cruz de Tenerife, Teruel, Toledo, Valencia, Valladolid, Vizcaya, Zamora, Zaragoza

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FAQS

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Qué es la ley de la segunda oportunidad? BEPI

La Ley de la Segunda Oportunidad permite a las personas físicas en situación de insolvencia, cancelarlas o renegociar sus deudas.

¿Cuál es el objetivo de la Ley de la Segunda Oportunidad?

El objetivo principal de la Ley de la Segunda Oportunidad es ofrecer a los individuos endeudados una salida para reestructurar o eliminar sus deudas, permitiéndoles comenzar de nuevo sin deudas.

¿Qué requisitos debo cumplir para acogerme a la Ley de segunda oportunidad?

-Ser insolvente
-Ser deudor de buena fe
-No tener antecedentes penales por delitos económicos
-Deuda inferior a 5 millones de euros

¿Es posible cancelar deudas con Hacienda y Seguridad Social bajo la nueva Ley Concursal?

La Ley Concursal, establece que los créditos de derecho público, como los de Hacienda y Seguridad Social, son exonerables hasta un límite de 10.000 euros para cada entidad.

¿Qué tipos de deudas no se pueden exonerar o cancelar?

Algunas deudas no pueden ser exoneradas o canceladas bajo la nueva Ley Concursal, como las deudas por alimentos, responsabilidades civiles extracontractuales, multas y sanciones administrativas, y deudas contraídas de manera fraudulenta.

¿Qué significa un concurso sin masa?

Se refiere al procedimiento cuando deudor no tiene activos ni propiedades, lo que permite una mayor rapidez en la conclusión del proceso.

¿Es posible perder la vivienda habitual durante el proceso?

El derecho a la vivienda es un derecho constitucionalmente reconocido, por lo que no perderemos nuestra casa siempre que se siga pagando el préstamo hipotecario, para ello  regularizaremos toda la deuda excepto la que deriva del préstamo hipotecario.

¿Debo señalar mi vivienda habitual como activo?

No debemos señalar nuestra vivienda habitual en propiedad como activo siempre que no queramos que esta se acabe liquidando y la perdamos.

¿Qué tipos de deudas no se pueden exonerar o cancelar?

Algunas deudas no pueden ser exoneradas o canceladas bajo la nueva Ley Concursal, como las deudas por alimentos, responsabilidades civiles extracontractuales, multas y sanciones administrativas, y deudas contraídas de manera fraudulenta.

¿Qué significa un concurso sin masa?

Un concurso sin masa se refiere a un procedimiento concursal donde el deudor no posee suficientes activos para cubrir los costos del proceso, lo que lleva a una conclusión rápida del concurso debido a la falta de recursos disponibles.

¿Es posible perder la vivienda habitual bajo la nueva Ley Concursal?

Sí, es posible perder la vivienda habitual bajo la nueva Ley Concursal si se considera un activo liquidable para pagar a los acreedores. No obstante, existen medidas y negociaciones que podrían permitir conservar la vivienda en ciertas circunstancias.

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* De acuerdo con la normativa desarrollada en el Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, al confirmar que aprueba recibir información telefónica o por correo electrónico de DEBITA LEGAL y Felipe Serrano Pérez. Baja: En el momento en que vd. lo desee puede remitir un e-mail a info@debitalegal.es comunicando la baja en nuestra base de datos.